jueves, 20 de octubre de 2011

Un secreto

Un poema de Si llueve porque llueve y si no llueve porque no llueve (inédito)





El invierno pasado
fue el más seco, decías,
el de pasto quemado
por continuas heladas
y en el campo magro
doce vacas reventaron
como escuerzos,
animales a los que viste
nacer y distinguías
a la distancia,
por una mancha,
la forma de andar,
algo que ningún otro
podía adivinar.

La voz de una mujer
anunció la salida
del colectivo y te seguí
con las instrucciones
del hospital a pacientes
y familiares, las radiografías,
los exámenes de sangre
y orina y los resultados
que no entendías.

El gran alivio
de que la visita
al médico fuera
escupida de músico,
el peso de encima
que te sacaba
con decir que no veía
nada –menos mal,
menos mal, decías-,
el ventanal que elegimos
en el bar, con café
y una conversación
distendida, los recuerdos
que surgieron al pasar
frente al colegio marista
-los curas hijos de puta
y las amarguras de pupilo-,
hicieron que contaras
como algo natural
lo que había sido
un profundo secreto.

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