lunes, 21 de noviembre de 2011

Una temporada en las antípodas


Miguel Ángel Petrecca, a propósito de su edición de Un país mental. Cien poemas chinos contemporáneos (Gog y Magog):

O. A.: ¿Cómo se produjo tu viaje a China, cómo fueron los preparativos, cuáles fueron tus primeras impresiones al llegar?

M. A. P.: El viaje, la forma en que se dio digamos, fue bastante abrupto. Era algo que venía pensando y deseando desde por lo menos finales del 2006 y principios del 2007, que fue cuando empecé a traducir o intentar traducir los primeros poemas. No sabía bien cómo, o a hacer qué, pero sentía que tenía que ir por muchas razones: para aprender, para viajar, para conocer a los poetas y juntar material, etcétera. A finales de 2007 me enteré por mi profesora de entonces que había unas becas que daba el gobierno chino. Me presenté en mayo de 2008, armando todo medio a las apuradas, un par de meses más tarde me enteré que había ganado, y un mes después más o menos ya estaba viajando. Mi primera impresión, creo, fue un poco de decepción, tal vez justamente porque me topé con una gran ciudad donde por ningún lado encontraba lo específicamente “chino” (sea lo que sea que fuera eso, ahora me cuesta reconstruir qué es lo que esperaba encontrar), lo diferente; lo que veía por todos lados eran edificios altos típicos de cualquier ciudad moderna. Esa primera impresión tenía que ver con un primer recorrido muy superficial y restringido por la ciudad, y es una impresión que fue cediendo. Sin embargo, esa impresión, por otro lado, nunca se esfuma del todo: es como el gran miedo o el gran fantasma del que viaja en general, pero particularmente del que viaja a un lugar que se supone que es (en el imaginario) una suerte de antípodas del lugar de uno: digo, es el miedo o el fantasma de encontrar lo mismo.


O. A.: Hacés una lista de los escritores argentinos que estuvieron en China, que fueron muy pocos: Bernardo Kordon, Juan L. Ortiz, Juan José Sebreli, Andrés Rivera, Juan Gelman y no recuerdo si alguien más. ¿Qué te interesaba averiguar por ese lado, por esos antecedentes?

M. A. P.: Tiene que ver con el deseo de armar una genealogía, de insertar la experiencia propia dentro de una línea histórica. Los viajeros de los que hablo pertenecen todos a un momento histórico específico, es la oleada de viajeros relacionados con los procesos revolucionarios, el que había triunfado en China y el que estaba gestándose en Latinoamérica. Salvo uno, que es Gelman, que ahí cuento que justo fue a leer al Instituto Cervantes cuando yo estaba allá, y lo fui a ver. En esa lectura él habló justamente un poco de su viaje anterior. A mí me pareció muy interesante y significativo eso, como que ahí había un puente entre dos momentos históricos.

Entrevista completa en la actualización de noviembre de Bazar Americano.

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