lunes, 23 de abril de 2012

Una familia muy normal

Sobre Los puntos ciegos de Emilia, de Cristina Feijóo.

Emilia lleva una vida tranquila y normal. Es profesora de piano, está casada con un médico reconocido y tiene un hijo de unos veinte años. Su esposo pertenece a una familia de bien, una familia burguesa, una familia con sólidos principios católicos, los Galli. Pero esa apariencia no es más que eso, una fachada que oculta un pasado atravesado por la violencia y la mentira y que sólo pudo sostenerse a fuerza de negación, hasta que ocurre algo que lo hace asomar a la superficie y entonces ya no puede ser disimulado.

Ese algo que ocurre se desata a partir de una sospecha. Emilia cree que su marido tiene una amante, y rápidamente encuentra indicios que parecen confirmar sus pensamientos. Ha vivido desconectada del mundo que lo rodea y de pronto tiene que enfrentar la realidad. Sus puntos ciegos son sus mecanismos de negación, "siempre activos y dispuestos a borrar cualquier cosa que me resultara ingrata". Y el descubrimiento la lleva a volver sobre el pasado, a desenterrar su historia familiar.

Hija de una actriz errante y de padre desconocido, la familia de Emilia es el opuesto de los Galli. Por eso adhiere a los valores que representa su esposo, con el convencimiento de los conversos. Claro que la familia respetable encubre secretos que desmienten su honorabilidad: maridos golpeadores, hijos extraconyugales adoptados con adulteración de su identidad, matrimonios sostenidos al precio de tolerar las humillaciones e ignorar la mutua extrañeza.

En la reconstrucción de Emilia, el inicio del derrumbe tiene una fecha precisa: el 30 de diciembre de 2004, cuando ocurrió el incendio de Cromañon. Su hijo, Octavio, estuvo entre los sobrevivientes y ella, al menos en principio, no quiso saber nada de los hechos. Pero desconocer lo que inquieta no es la forma de conjurar lo que puede resultar peligroso, o disgregador, sino precisamente crear las condiciones para que se preserve y desarrolle; la tragedia, por la negación de la madre, "incubaba el germen de nuestra enfermedad familiar".

Emilia identifica a la supuesta amante de su esposo y recurre a un sobrino, Estanislao. Sólo quiere darle un susto, pero ya se sabe lo que pasa cuando se le pide algo así a una personalidad que alienta un grave trastorno, como es el caso del sobrino, y que de alguna manera esperaba una justificación para liberar la violencia tanto tiempo reprimida. Y lo que pasa aquí es horroroso. Pero el acento de la novela no parece puesto en el hecho en sí, ni en un enigma de tipo policial: desde el primer capítulo, cuando Emilia acude a su cuñada en busca del respaldo familiar, sabemos que Estanislao violó y asesinó a la supuesta amante.

La cuestión básica es cómo eso que parecía sepultado volvió a reaparecer, con toda su fuerza, potenciado por el ocultamiento y el silencio; y qué dice respecto de una serie de creencias y comportamientos que pasaban por convencionales y rutinarios. Autora de las novelas Memorias del río inmóvil (premio Clarín, 2001), La casa operativa (2007) y Afuera (2008), Cristina Feijóo (www.cristinafeijoo.com.ar) construye una narración intensa y minuciosamente articulada con esa historia.

(en Señales, diario La Capital, 20 de abril)

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