viernes, 21 de diciembre de 2012

El paisaje es una invención de la pintura





Los dibujos de Daniel García (Rosario, 1958) surgieron en el marco de la expedición multidisciplinaria Paraná Ra'Anga, de la que formó parte, en marzo de 2010. Gilda Di Crosta (Rosario, 1967) escribió una serie de poemas a partir de los primeros bocetos previos al viaje. Esas dos experiencias del río, una derivada de una vivencia directa y otra de una representación de esa vivencia, confluyen en Casi boyitas, un hermoso libro que publica Yo soy Gilda, la editorial de Georgina Ricci y Lila Siegrist.

"Comencé a pensar acerca del río, y una de las ideas que me surgieron, y que continué pensando a lo largo del viaje, fue en relación a lo que el río se lleva y lo que trae de regreso. Concretamente pensé en ahogados, pensé en aquellos desaparecidos bajo la superficie del agua, en los que no vuelven y en aquellos que vuelven a aparecer con el tiempo. Hay una imagen muy fuerte en El entenado, de Juan José Saer, cuando los cadáveres que flotan en el río pasan junto a la nave y la superan, llevados por la corriente del agua. Pensé en la superficie del río como una frontera entre dos mundos, dos memorias distintas, dos regímenes de tiempo, más fugaz en la superficie, más denso y lento debajo", cuenta Daniel García.

El texto de contratapa hace eco de esas ideas: "¿Devuelve el río aquello que se lleva? Todo es fugaz, todo fluye, pero bajo la superficie todo pareciera ser más lento, denso, oscuro. El río se arremolina, como la memoria, y cada tanto vuelve a emerger, restitución incompleta e inestable".

Casi boyitas reúne veinticinco dibujos realizados con pintura acrílica sobre un cuaderno de viajes, en el camarote del barco que unió Buenos Aires con Asunción del Paraguay. Los poemas, breves, de expresión muy concentrada, aparecen dispuestos como escanciones y en sus apariciones figuran esos mismos arremolinamientos que están en la composición del dibujo.

El libro es además el segundo título de la editorial Yo soy Gilda. "Lila Siegrist nos había sugerido la idea de que armemos un libro juntos, entonces le contamos que ya teníamos listo uno. Se lo mandamos y lo evaluaron con Georgina. A las dos les gustó y aceptaron publicarlo en su editorial", dice Gilda Di Crosta.

Cuando empezó a escribir los poemas trabajaba en un libro, Umbra y otros poemas de marzo, que publicó hace poco en la editorial Alción, de Córdoba. Al regreso de la expedición comenzó otra etapa. "A Daniel le pareció interesante hacer confluir esas dos experiencias del río: la de los dibujos que venían de una vivencia directa realizada en la expedición y la de los poemas que surgían de los dibujos —explica Di Crosta—. Con una selección de esos dibujos trabajé para la producción de todos los demás poemas, donde la idea estaba en pensar el paisaje como una invención de la pintura y la experiencia del río mediada por los dibujos".

El paisaje, agrega Daniel García, "es una creación cultural, no está en la naturaleza, es la mirada del hombre la que impone un orden en un caos natural, para configurar el paisaje. Y esa mirada está adiestrada por la pintura. La experiencia del viaje incidió mucho en otra serie de dibujos, puramente paisajísticos por decirlo de alguna manera, y que la llevaron a Gilda a escribir algunos otros poemas sobre el río que aún están inéditos. En esa serie de dibujos la tarea fue esa, traducir a un orden sobre el papel aquello que se presentaba ante mí, fascinante e imponente. Con respecto a la serie de Casi boyitas, la experiencia del viaje profundizó las ideas que había tenido antes de partir, pero creo que lo que más me afectó fue la particular experiencia del tiempo en un viaje río arriba a una velocidad promedio de tres o cuatro kilómetros por hora”.

  Gilda Di Crosta recurre al Diccionario de Autoridades (1726), donde paisage, con ge, se define como “pedazo de país en la pintura”. “No sé si se logra ver esa intención, porque también queríamos que vayan pocos poemas, como breves interrupciones de la serie de dibujos, casi diría que los poemas serían como esas cabecitas de ahogados que cada tanto emergen y que arrastra el río”, dice.
 Los poemas surgieron de los dibujos, pero también siguen su propio curso: “No tenían que ajustarse en términos de traducción literal de imagen del dibujo a imagen poética, o por lo menos no lo podía hacer así porque los dibujos son muy potentes y me resultaba difícil sobreponerme a ellos: en todo caso, la intención era tratar de decir la experiencia del río desde los dibujos, y que los poemas también sean independientes, es decir que puedan funcionar más allá de ir acompañados de los dibujos”.     

  Algunos dibujos del libro y el poema “Casi boyitas” (que eligió María Teresa Constantin, la curadora de la muestra Paraná Ra’angá, para que acompañara los dibujos de García en la muestra) fueron parte del libro Paraná Ra’anga, Un viaje filosófico, publicado por el Centro Cultural Parque de España. “Ese poema es el primero que escribí de la serie”, dice Di Crosta.

  El trabajo conjunto siguió también durante la travesía por la cuenca del río Paraná. Así lo recuerda Daniel García: “Mientras yo viajaba en la expedición, Gilda me acompañaba desde la escritura. Una primera versión del poema que da título al libro me la envió por mensaje de texto durante el viaje. Luego, al regreso, fuimos ajustando la selección de ambas producciones. No queríamos hacer un libro de poemas ilustrados, ni que los poemas fuesen un comentario de los dibujos. Queríamos que funcionasen con una cierta independencia, pero aludiéndose y contaminándose. Arturo Carrera nos ayudó con el ordenamiento del material”.

En Señales, 16 de diciembre de 2012.

No hay comentarios:

Publicar un comentario