viernes, 28 de diciembre de 2012

Un sueño


Soñé que iba a la casa de G., con A. C. y con L. Cuando llegamos resulta que la casa era la de mi familia, en la infancia. Llegamos en el mismo momento en que se presenta el cartero, quejándose de que en esa época tiene muchos divorcios que comunicar. Nos miramos con G. e intercambiamos una sonrisa cómplice, tal vez por las cartas que nos enviamos durante este año. Se suponía que yo tenía que hablar algo con A.C. -con quien jamás hablé, ni siquiera lo conozco personalmente en la vida diurna- y con L., quien me pidió un artículo hace poco, pero al entrar a la casa los pierdo de vista y me encuentro con muchos niños, niños desconocidos. Hay un ambiente de juego, de cierta alegría, que de pronto cambia completamente y se vuelve denso, ominoso. En vez de niños hay marginales, viejos y personas que están reunidas sin nada que hacer. Alguien me llama, un tipo que está como tirado en el suelo y que murmura algo ininteligible, amenazante. No le hago caso, me voy. Salgo de la casa y me despierto.

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