lunes, 9 de septiembre de 2013

La suprema ficción

Considerado uno de los poetas norteamericanos más importantes del siglo XX, Wallace Stevens (1879-1955) es conocido entre los lectores argentinos por las versiones que hizo Alberto Girri, su inclusión en algunas antologías y la publicación de varios de sus libros en España. A este conjunto se agrega Del modo de dirigirse a las nubes y otros poemas, con prólogo, traducción y notas de Gervasio Fierro, y el plus de presentarse en edición bilingüe y de ofrecer un recorte preciso de textos que constituyen una "muestra y puerta de entrada al mundo poético stevensiano".
Los poemas incluidos en esta selección fueron escritos entre 1915 y 1923, año éste en que Stevens publicó su primer libro, Harmonium. En el prólogo, además de los datos biobliográficos, Gervasio Fierro puntualiza los rasgos singulares del poeta: fue un autor tardío, ya que publicó su primer libro a los 43 años, y a la vez inusualmente prolífico en la etapa final de su vida; un hombre que separó su oficio literario de su profesión como ejecutivo de negocios (fue vicepresidente de una compañía de seguros), lo que en cambio no pudieron hacer algunos de sus colegas, que lo observaron con cierta suspicacia por esa situación; un escritor completamente despreocupado por forjar alguna imagen de sí mismo.
En la poesía de Stevens no hay tampoco autobiografía, ni angustia de las influencias. Sus relaciones con la poesía norteamericana anterior son bastante difíciles de seguir; en cambio, al menos en un poema de este libro retoma un texto de William Carlos Williams (1883-1963), y son explícitos sus reconocimiento a la poesía francesa del siglo XIX y en particular a "la liviandad, la gracia, el sonido y el color del francés".
Entre los textos seleccionados se encuentran algunos conocidos por el lector de poesía, como "Infanta marina", "Trece modos de mirar un mirlo" y "Dominio del negro". El conjunto, casi cuarenta poemas, permite comprender mejor los núcleos de sentido de la obra, en un registro de lenguaje familiar para el lector argentino —a diferencia de las versiones españolas— y muy atento a las preocupaciones de Stevens.
Uno de esos núcleos son las interacciones entre la realidad y la imaginación, el modo en que la imaginación transforma la experiencia al incorporar lo que no está a la vista. "La imaginación es la voluntad de las cosas", escribe Stevens en un poema, y en otro la invoca, como quien trata de despertar el espíritu de un lugar: "Irrealidad, lo que ya una vez nos diste, de nuevo danos:/ la imaginación, desdeñada otrora y por la que tanto desesperamos".
La repetición sensorial es un factor común en los poemas, como en "El viento cambia", donde las direcciones erráticas del viento son comparadas a "los pensamientos de un humano viejo,/ que todavía piensa ansiosa/ y desesperadamente", o de modo ejemplar en "Dominio del negro", en que Stevens asocia de modo diverso un conjunto reducido de elementos. "En la convicción de que los aspectos semánticos de un poema no siempre, o no necesariamente, son más sagrados que los formales", Gervasio Fierro se permite en este poema "el escándalo botánico" de convertir abetos (hemlocks) en nogales, para mantener la rima asonante del original entre peacoks (pavos reales) y hemlocks. Y el resultado lo justifica.
El propio Stevens dijo que cualquier tema era secundario ante su preocupación central, la de la poesía como una ficción suprema, "en la cual los hombres podrían proponerse a sí mismos como realización". La forma de esta realización parece encontrarse en el modo de plantear las relaciones entre el sujeto y el mundo del que participa y su tesis de que el alma "se compone del mundo exterior". Esa empatía y percepción de lo que pasa inadvertido puede seguirse en "El hombre de nieve", donde se advierte que "Uno debe tener una mente de invierno/ para mirar la escarcha y las ramas/ de los pinos cubiertas de nieve" o en el bellísimo final de "Té en el palacio de Hoon": "Yo era el mundo en el que caminaba, y lo que veía/ o escuchaba o sentía no venía de otra parte que de mí;/ y ahí me encontré más verdadero y más extraño". Un poeta extraordinario que preserva intactos su encanto y su capacidad de significación.

En Señales, 8 de septiembre de 2013.

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