sábado, 5 de abril de 2014

Periodismo cultural

Me llama por teléfono un amigo de Buenos Aires. Bueno, yo creía que era un amigo. Compartimos o compartíamos algunas ideas o formas de ver las cosas. Me cuenta que acaba de publicar una novela en una editorial importante, una de esas cuyos libros se ven en las vidrieras y en la primera mesa de exhibición de las librerías. ¿Cuánto hacía que no hablábamos? Desde que publicó su libro anterior, unos cuentos, hace un par de años, en la misma editorial importante. Nada de "editoriales independientes" que publican con el dinero del autor o de un subsidio estatal, con problemas de distribución y excusas para no pagar derechos de autor. En ese momento me ofreció un anticipo del libro, la foto de la solapa en alta resolución, la tapa. Como ahora, en que puedo pedirle al encargado de prensa de la editorial que me mande lo que yo necesito: el pdf, nuevas fotos, qué más. Brevemente, me cuenta de qué trata la novela y cuando termina de darme esa referencia se despide, la conversación llega a su fin. Claro, acaba de publicar una novela en una editorial importante. Quizá tenía que hacer otras llamadas a la prensa.

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