sábado, 1 de junio de 2019

Secretos compartidos






Hace un tiempo me consultaron por correo electrónico sobre la edición que hice de la correspondencia entre Francisco Gandolfo y Mario Levrero, que publicó primero Ivan Rosado y después Overol, en Chile. Como suele pasar, contesté de más y casi nada se publicó. Aquí rescato la versión completa de la entrevista.


1-¿Cómo surge el libro? ¿Cuál era el valor de una edición de este tipo?
Fui amigo de Francisco Gandolfo y solía visitarlo en su casa. En un momento él me mostró su archivo, que consistía básicamente en unas carpetas donde tenía, ordenada cronológicamente, la correspondencia que había mantenido con distintos escritores desde los años 40. Su corresponsal más frecuente había sido Levrero. Por otra parte, Levrero estaba muy presente en los recuerdos de Francisco y en los de la familia Gandolfo, por diversas razones biográficas y literarias, y yo mismo lo conocí y visité en Uruguay. Todo eso fue abonando el terreno; primero hice una edición general de la correspondencia de Francisco, para Ediciones en Danza, y después otra particular de la correspondencia con Levrero. Francisco solía hacer copias en carbónico de sus cartas, y la familia de Levrero me facilitó otras que no estaban entre sus papeles, de manera que pude reconstruir casi el intercambio completo. Es un material de enorme valor para aproximarse tanto a Levrero a Gandolfo, sus formas de pensar la literatura y sus posicionamientos.

2-¿Qué sensaciones tuviste mientras lo iban preparando? ¿Descubriste cosas que no sabías de estos autores?
No sé si descubrí algo que no sabía, pero sí me quedé pensando más de una vez en lo que estas cartas decían. En estas cartas hay ideas muy fuertes sobre la literatura y los escritores, que no pasan sin más sino que quedan resonando cuando uno las lee. Cuando Levrero dice que el escritor “es un jodido solitario”, por ejemplo, cuando le dice a Gandolfo que eso que escribe y llama poemas no son poemas como habitualmente se los entiende, o cuando el propio Gandolfo confiesa el goce que le provoca molestar lo que está culturalmente consagrado. Era como compartir un secreto, algo que quizá no decían tan directamente en público pero que alentaba sus textos.

3-¿Qué relevancia tiene un libro como este en la obra de Gandolfo y Levrero?
No es un libro que viene a contarnos la justa, sino a descubrir momentos, pasajes y reflexiones que desconocíamos: la época en que Levrero preparaba el Manual de parapsicología, el proceso de algunos textos de ambos, las reacciones de Gandolfo ante los primeros reconocimientos que recibe, etcétera. En el caso de Gandolfo, en particular, viene bien para desarmar o por lo menos relativizar una imagen bastante difundida que lo presenta como un trabajador desbordado por las ocupaciones de la imprenta familiar y pasa por alto el trabajo y las ideas que sostuvo como poeta. En Levrero estas cartas son como un lente de aumento sobre sus primeras narraciones y sobre su interés por la parapsicología.

4-¿Te gusta el genero de libros con cartas de escritores? ¿Tenés algún título favorito y por qué?
Claro que sí. Uno de mis favoritos es la Correspondencia general de Baudelaire que editó Paradiso, con traducción de Hugo Savino y Américo Cristófalo. La edición tenía muchas erratas, pero al mismo tiempo el libro como objeto era tan hermoso y la traducción estaba tan lograda que se hacía muy disfrutable. También la correspondencia de Horacio Quiroga, en la edición de Losada, la de Adorno y Thomas Mann, etc.

5-¿Se puede leer en los libros de cartas de escritores valores literarios o es solo de documentación y registro de la experiencia?
Las cartas no nos aclaran ningún misterio de la vida ni de la obra de sus autores, en todo caso plantean nuevas preguntas y las redescubren desde un ángulo inesperado, desconocido. Leerlas como documentos es reducir su potencial de significación. La correspondencia es parte de la literatura. Su interés actual podría relacionarse con el desarrollo de la autobiografía y la literatura del yo; las definiciones de literatura son históricas, y en las actuales la novedad pasa, entre otras cuestiones, por la incorporación de esos textos que hasta no hace mucho eran considerados estrictamente biográficos, que caían más bien del lado de la Historia.

6-En plena época de mail ¿es un género condenado a la extinción?
En principio es un género anacrónico, no solo porque ya no se escriben cartas sino también porque los escritores no guardan sus papeles. La correspondencia es por lo general un género de publicación póstuma, que resulta del trabajo de albaceas e investigadores. Pero, ¿quién sabe? En De la misma llama, su autobiografía, Darío Canton incluye intercambios por correo electrónico. Aparte hoy uno entra en la web de una librería y el buscador le ofrece varias páginas de resultados con la palabra “correspondencia”; hasta hay cartas de Cicerón. Dependerá no solo de que se escriban cartas, sino de que resulte interesante crear libros con esos textos.


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